
El filial rojillo y su modelo: ¿acertado?
En la temporada 21/22, Osasuna Promesas lograba un ascenso histórico a Primera RFEF. Era la primera vez que el filial rojillo alcanzaba la máxima categoría del fútbol no profesional español tras el cambio de formato. Desde entonces, la línea ha sido clara desde el club: mantener al equipo en Primera RFEF, donde se consideraba que era la categoría óptima para la formación de los jugadores formados en Tajonar, y el fichar a los jugadores necesarios para que ayuden a los navarros a mejorar y que pongan su granito de arena para que el equipo se salve.
En su primera campaña en 1ªRFEF, el equipo dirigido por Santi Castillejo realizó una gran temporada finalizando octavo. Sin embargo, las siguientes tres está siendo un abonarse al sufrimiento. En la 23/24, los rojillos se salvaron en Teruel en la penúltima jornada. En la 24/25, el filial Navarro se salvó en el último minuto de la última jornada. Y ahora, en esta temporada, Osasuna Promesas marcha penúltimo y con una dinámica muy negativa. No está todo perdido, pero en una temporada que se esperaba que fuese bonita por toda la juventud navarra que acaparaba este Promesas con gran calidad y proyección, se está convirtiendo en una pesadilla.
Este modelo de filial tiene sus seguidores y detractores, pero el capitán del barco es el que, en numerosas ocasiones, lo ha defendido. No obstante, deja la duda de si esta política con el filial realmente ayuda a la formación de los jugadores. Si en anteriores temporadas el hecho de que hubiese muchos jugadores de fuera maquillaban una posible realidad que se está viendo ahora… Lo cierto es que esta es la temporada en la que más futbolistas, que estaban la campaña pasada en Subiza o juvenil, están jugando. Pero, comparado con otros filiales vemos como el Bilbao Athletic descendió a Segunda RFEF para subir con más fuerza y varios canteranos en sus filas. La Real Sociedad B ha ascendido a Segunda División con varios canteranos y el Celta Fortuna es una mina de talento.
A opinión personal, no es un drama que el Osasuna Promesas esté en descenso. Lo preferible sería que no, pero que los canteranos sumen minutos es lo más importante. Es por ello, que sostengo que Osasuna no debería obsesionarse con la categoría en la que juegue el filial. ¿Hay que intentar defender la plaza de Primera RFEF? Sí. Pero no sería un gran drama bajar a Segunda RFEF. En lo que sí hay que obsesionarse es en que los navarros jueguen, sumen minutos y vayan creciendo deportivamente para aspirar al primer equipo.
Dura derrota en Ourense
El cuadro pamplonica visitaba la capital gallega en un momento de urgencias para ambos equipos. Osasuna Promesas trató de ponerse por delante con un disparo de Jon García, pero no lograba generar peligro y es que la falta de gol está siendo el principal talón de Aquiles del equipo. Los rojillos son el equipo del grupo 1 con menos goles anotados.
El Ourense se adelantó a los 25 minutos con una acción no exenta de polémica. Ya que en un balón dividido, Kepa toca primero el balón y, después, el jugador local pisa y arrolla al navarro. Sin embargo, el árbitro no pitó nada y ni viéndolo en el VAR cambió de opinión. Los gallegos recuperaron el balón y montaron un contraataque que finalizó Ouhdadi con un zurdazo cruzado. Los locales tras el gol seguían amenazando la portería rival y en el minuto 60, Enol Coto emulaba el gol de Areso al Getafe (aunque con algo más de ángulo y una posición más retrasada). En los minutos finales, los chicos de Santi lo intentaron por medio de Jon García y una doble ocasión de Auria y Lumbreras, que no lograron aprovechar.
Y esa discusión teórica sobre el modelo del filial volvió a tener reflejo en el césped este fin de semana. En Ourense, Osasuna Promesas mostró muchas de las virtudes y carencias que explican su situación actual: juventud, voluntad competitiva y talento por pulir, pero también falta de colmillo y de experiencia en los momentos decisivos.
En el resto de la jornada, las noticias no son positivas dado que el Cacereño, Ponferradina y Unionistas vencieron y Talavera y Arenteiro puntuaron.
*Artículo de Daniel Arangay


